sábado, 6 de mayo de 2017

Los cinco sentidos, sus cuidados.



La vista
Es el sentido mediante el cual percibimos la luz, y los objetos que nos rodean; así como su forma, color, posición, la distancia a la que se encuentran de nosotros; y si están o no en movimiento.
El órgano principal es el ojo, a través del cual se captan las imágenes. Luego estas son enviadas al cerebro y allí son interpretadas. 


Algunas normas para su cuidado son:

  • No leer con luz deficiente, o excesiva.
  • Evitar refregarnos los ojos, cuando sintamos algún objeto en ellos.
  • No leer en vehículos en movimiento.
  • No pasarnos las manos sucias cerca de ellos.
  • No fijar los ojos en objetos deslumbrantes, como la soldadura, o los reflectores de los vehículos.


El Oído
La oreja capta los sonidos en forma de ondas; y las envía al interior; allí las ondas hacen vibrar al tímpano; y el cerebro se encarga de interpretar tales vibraciones, permitiendo que diferenciemos unos sonidos de otros. 
Algunas normas para su cuidado son:

  • Mantener limpias las orejas y el canal auditivo.
  • No introducirse cuerpos extraños al oído, ni aun para limpiarlo.
  • Evitar los sonidos muy intensos, y los lugares muy ruidosos.


El olfato
Por medio de la nariz, entran pequeñas partículas que se desprenden de los cuerpos; se fijan en un órgano llamado la pituitaria; y de allí el mensaje es enviado al cerebro; entonces, captamos los olores.


Algunas normas para su cuidado son:

  • Mantener despejadas las fosas nasales.
  • No introducir cuerpos extraños en la nariz.
  • Evitar los olores que despiden los productos químicos.


El Gusto
Nos permite percibir los sabores de las cosas; cuando las partículas de un cuerpo, entran en contacto con nuestra lengua; las papilas clasifican el sabor y envían la señal al cerebro; es allí donde distinguimos si el objeto es dulce, salado, ácido, amargo, agrio, etc. etc. 


Algunas normas para su cuidado son:

  • No consumir alimentos excesivamente condimentados.
  • Evitar los alimentos excesivamente calientes o muy frios.
  • Mantener una correcta higiene bucal.


El Tacto
Nuestra piel se encuentra atravesada por una red de pequeños nervios, que al entrar en contacto con un objeto, envían la señal al cerebro; y allí sabemos la textura y la temperatura del mismo. 

Algunas normas para su cuidado son:

  • Evitar el contacto con sustancias químicas desconocidas.
  •  Mantener la piel aseada, empleando agua y jabón.
  • No tocar objetos que estén a temperatura extremas.

viernes, 28 de abril de 2017

EL ESCULTISMO , UN RESUMEN



Cada asociación nacional tiene su propio reglamento, pero practican los mismos ideales. Cada asociación se divide en tres grupos que son: la manada de lobatos, la tropa de scouts y el clan de rovers.
La manda de lobatos está formada por los niños de siete a once años. La ley de la manada es muy simple:
El lobato escucha y obedece al viajo lobo; el lobato se vence a sí mismo.
Scouts, lobatos.
Una vez que el muchacho demuestra que cumple, puede hacer su Promesa y llamarse lobato. La Promesa dice así: Prometo hacer cuanto pueda por cumplir mis deberes para con Dios y para con i patria; guardar la ley de la manada y hacer una buena acción cada día.  Esta buena acción diaria es una de las obligaciones de todos los scouts.
La edad de los muchachos que integran una tropa scout es de 12 a 16 años. Durante los cinco años que dura este periodo, el scout deberá superar muchas pruebas. Primero deberá hacerse digno de pronunciar la Promesa y de llevar el uniforme. Se le exige el conocimiento de primeros auxilios, hacer y usar los nudos más útiles, cocinar al aire libre, trasmitir con cierta rapidez mensajes en clave Morse, seguir una pista, saber nadar bien y otras cosas más. Todo esto lo van aprendiendo a través de juegos al aire libre en plena naturaleza. Pero lo más importante es la formación fuerte y libre que les haga superar las dificultades de la vida.
La promesa de los scouts dice así;
Por mi honor y con la gracia de Dios prometo hacer cuando de mi dependa para cumplir mis deberes para con Dios y mi patria ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir fielmente la ley Scout.
Es ese tiempo los muchachos forma grupos de ocho dirigidos por uno de ellos, un poco más experimentados que los otros. Así aprenden a dirigir a otros y a trabajar en grupo.
La úttima rama del escultismo es el Clan de Rovers. El scout llega a esta última etapa a los 16 años, que es una edad difícil. En esa etapa se le da mayor importancia al servicio. Cada grupo, de tres o cuatro rovers, desarrolla sus propios proyectos. Puede ser una obra de beneficio para la comunidad o para los mismos scouts.
Terminado este periodo, el joven ya estará capacitado para entrar de lleno en la vida. Pero no se desligará de la organización en que ha sido formado. Siempre será fiel a su vida scout.
En él año 1912, con la ayuda de su hermana, Robert organizó el grupo de muchachas guías. Esta organización es parecida a la de los scouts, pues su propósito es desarrollar mujeres útiles y capaces de desenvolverse de acuerdo con sus deberes. Las niñas de 7 a 11 años empiezan siendo haditas, para pasar después a guías y, por último, a guías mayores. A las haditas se les enseña a poner la mesa, disponer un ramo de flores en un jarrón, lavar los platos, algunos conocimientos de costura y otras cosas útiles. Luego pasan a la compañía de guías, donde se practica especialmente la cocina y los primeros auxilios y se las prepara para la vida familiar. También estas actividades se desarrollan al aire libre.
El escultismo les ha ayudado a millones de jóvenes a encontrar la felicidad por medio del servicio a otros. Por eso es necesario dar el apoyo a este movimiento. El Papa Juan Veintitrés dijo en cierta ocasión: “El escultismo católico es una escuela de sana preparación para la vida; forma a los jóvenes desde la niñez. Los hace hombres de carácter y ciudadanos leales, adiestrados en la disciplina, templados por el sacrificio y, sobre todo, buenos cristianos”.
En 8 de enero de 1941 murió Robert Baden Powel a los 83 años. Fue enterrado en Nyeri, que está en el país de Kenya, en África. Pero su espíritu vive en donde quiera que se encuentre algún scout. 
El escultismo ha ayudado a millones de jóvenes a superar las dificultades de la vida.

lunes, 24 de abril de 2017

LOS AÑOS SILENCIOSOS DE JESÚS


María y José saliendo de Belén

José y María eran un matrimonio como tantos otros que vivían en el pueblito de Nazareth. En cierta ocasión tuvieron que viajar hasta la ciudad de Belén, para apuntarse en la lista o censo que había ordenado hacer la autoridad de aquel tiempo. Estando en Belén se cumplieron los días en que María daría a luz y al niño que les nació le pusieron por nombre Jesús. Después de haber recibido la visita de los Reyes Magos que llegaron de Oriente, Dios le avisó a José por medio de un sueño que huyera a Egipto con María y con el Niño Jesús, para evitar que a éste lo asesinaran   los soldados del Rey Herodes. Después de que Herodes murió, regresaron de nuevo a Nazareth. Cuando Jesús cumplió doce años fue con sus padres a Jerusalén durante la fiesta de Pascua. Ahí se le perdió por tres días, hasta que lo encontraron en el templo de aquella ciudad discutiendo con los hombres más entendidos en asuntos de religión. Luego regresó con sus padres a Nazareth.  En el Evangelio de San Lucas, podemos leer lo siguiente: “Y bajo con ellos y vino a Nazareth, y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los Hombres”.
Fuera de esto, los Evangelios dicen muy poco acerca de la vida de Jesucristo en esos años. Por este motivo hay quienes afirman que se fue hacer estudios a otros países y que también estudió con un grupo o secta religiosa que había en Palestina. Pero no hay bases para creer esto.
La Sagrada Escritura dice que José era carpintero. Po lo tanto, podemos pensar que Jesús aprendió de José este oficio y que también de su padre y de su madre escuchó las enseñanzas y tradiciones del pueblo israelita. Asistió en el templo a las explicaciones que se daban sobre las Escritura y ahí aprendió a leerlas.
Todo parece indicar que Jesús llevó una vida sencilla de trabajador. Pues cuando comenzó a predicar, los judíos se admiraban de su sabiduría. En el capítulo 13 del Evangelio de San Mateo se lee lo que sigue: “…y viniendo a su pueblo le enseñaba en el templo, de manera que asombrados se decían: ¿De dónde le vienen a éste tal sabiduría y tales poderes?  ¿No es éste el hijo del carpintero?”
Jesús en la asamblea de ancianos
Tal y como lo enseña  la iglesia, nosotros creemos que Jesús se dedicó a trabajar como carpintero durante los años de su vida escondida. Su trabajo debe hacer sido especial. Las cosas que de sus manos salieron deben haber sido perfectas. Entre las cosas que se han conservado en los museos a través de los tiempos, algunas deben ser del tiempo en que vivió Jesucristo en el mundo. Por eso pensamos a veces que entre esas cosas tal vez haya alguna hecha en el taller de José. Alguna hecha por las manos de Jesús.
Eso años de Jesús dedicados a un oficio corriente nos enseñan que el trabajo es un bien. Por medio del trabajo, el hombre trasforma las cosas de la naturaleza y las acomoda a sus necesidades de la familia y las virtudes que trabajando se adquieren sirven de guía para educar a los hijos.
 En trabajo bien entendido nos acerca a Dios y trabajando podemos ayudar en la salvación de los seres humanos y del mundo. Dios creó al hombre y le ordenó gobernar el mundo con santidad y justicia. Le ordeno someter a su dominio la Tierra. Por eso el trabajo es santo cuando se orienta hacia Dios y se le reconoce a Él como Creador de todas las cosas. 
Entonces no solo trabajaos para obtener el sustento sino que también lo hacemos en servicio de nuestros hermanos.
Muchas personas piensan que las conquistas logradas por la humanidad se oponen al poder de Dios, pues lo hombres pretenden convertirse en rivales de Dios. Pero los cristianos debemos entender que todas las victorias conseguidas por el hombre son una señal de la grandeza de Dios. Sin olvidar que cuando más poder obtenga el ser humano mediante el trabajo, más responsable tiene que ser y más tiene que preocuparse del bien de los demás.
El Papá Juan Pablo II dijo en una encíclica: el sudor y la fatiga del trabajo, ofrecen al cristiano y a cada hombre, que ha sido llamado a seguir a Cristo, la posibilidad de participar en el amor a la obra que Cristo ha venido a realizar. Esta obra de salvación se ha realizado a través del sufrimiento y de la muerte en la cruz. Soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el hijo de Dios en la redención de la humanidad. Se muestra verdadero discípulo de Jesús llevando a su vez la cruz de cada día en el trabajo que ha sido llamado a realizar. 
Nazareth

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