viernes, 17 de marzo de 2017

Arquitectura de Honduras



Periodo Prehispánico

Los expertos señalan que la mayor parte de las obras arquitectónicas precolombinas aún son desconocidas y permanecen veladas bajo los bosques y las capas superficiales del suelo. El más destacado exponente de la impresionante arquitectura maya es el Parque Arqueológico de Copan, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Las construcciones más notables de este periodo, son las impresionantes pirámides que construían alrededor de grandes plazas acompañando los palacios gubernamentales, los centros de observación astronómica; y las residencias de los nobles.

La arquitectura de este periodo se caracterizó por el empleo de piedras calizas para la construcción de edificios de muros muy anchos, con cuartos estrechos, decorados con falsos arcos escalonados y fachadas adornadas con figuras en estuco. Hacia las afueras de la ciudad se iban extendiendo rústicas construcciones con paredes de lodo y techos en hojas de palma, en las que residía el común de la población.
 
Arquitectura Hondureña Prehispánica y Colonial

Arquitectura  Colonial

La arquitectura del periodo colonial refleja la mezcla cultural entre europeos e indígenas; reflejando los cánones propios del renacimiento y el barroco español, con el arte indígena este periodo por un notable interés en lo religioso que se demuestra en obras tan importantes como la Catedral de la Inmaculada Concepción de Comayagua; las Iglesias de La Merced, de Los Dolores, y de San Miguel Arcangel en Tegucigalpa; La Iglesia de San Manuel Colohete en Lempira; o la de Santa Magdalena en Macholoa.

Dentro de las construcciones “No religiosas” se destacan varias obras como el Centro Histórico de Trujillo, primera sede del gobierno de la Corona Española; La Casa Real de Comayagua. A este mismo periodo pertenecen algunas obras militares de gran valor tanto histórico como arquitectónico tales como la Fortaleza de San Fernando de Omoa y el Fuerte de Santa Bárbara. En la actualidad, varias poblaciones mantienen buena parte de su arquitectura colonial; como es el caso de Comayagua, Ojojona, Yuscaran Trujillo y Gracias.

Periodo Republicano

Este periodo se caracteriza por grandes cambios arquitectónicos en los que se percibe la influencia neoclásica e historicista de finales de siglo XIX y comienzos del XX, hasta la revolucionaria arquitectura de este periodo datan obras tan destacadas como la Casa Presidencial (1916-1979), al Palacio del Distrito Central (1937) la casa de Villa Roy (1936) El Teatro Manuel Bonilla; el edificio de la Alcaldía de San Pedro Sula; y el palacio Legislativo (1951)
En la década de los cincuenta, Tegucigalpa marcó el desarrollo arquitectónico nacional, cuando comenzó a construirse edificaciones más altas; cuyas principales innovaciones fueron los ascensores, y que los tejados fuesen reemplazados por terrazas. Surgieron así el Hotel Prado; el Banco Municipal, el Palacio de Hacienda; el Banco Atlántida del Centro; el Banco Central de Honduras; el Banco de Fomento, el edificio Larach y otros. En lo siguiente se perdería definitivamente el temor a las construcciones altas; y surgieron así edificaciones emblemáticas como el edificio Midence Soto o el Hospital Materno Infantil que señalarían la ruta hacia un diseño cada vez más moderno y contrastante con la arquitectura colonial.
 
Arquitectura Republicana y Contemporanea de Honduras

Arquitectura Contemporánea

Desde finales del siglo pasado (XX) la arquitectura Hondureña ha entrado en una línea modernista caracterizadas por la importancia que concede el diseño a la funcionalidad; el uso masivo del hierro, el vidrio y los materiales prefabricados. Son principalmente las grandes cadenas hoteleras, los Bancos y los Centros Comerciales quienes han abierto la puerta a este estilo arquitectónico que se caracteriza por conceder una gran importancia a la luz; por incorporar en sus diseños elementos naturales (o que asemejen) tales como jardines, cascadas y fuentes; y por el empleo de colores y contrastes fuertes. 

A pesar de esta “Modernización” en Honduras se puede aún apreciar un tipo no monumental de arquitectura Vernácula que se caracteriza por su estilo práctico y campirano que refleja una forma sencilla de vivir y emplea materiales naturales del entorno. Ejemplos de esta arquitectura son las casas construidas con adobe y bahareque (en el interior) o con madera (en la zona costera) por lo general estas casas cuentan con corredores que en el interior del país van desde la fachada hasta un patio central, mientras que en la zona costera constituyen el propio frente de la casa. Lamentablemente la falta de recursos no ha permitido que estas construcciones se mantengan bien conservadas de acuerdo a sus diseños originales; y a ello se ha sumado los estragos por fenómenos naturales como el Huracán Mitch.

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