domingo, 16 de abril de 2017

El juramento de Hipócrates, algo que debes conocer



Cuando un estudiante de medicina acaba sus estudios en la Universidad y sale al mundo para aliviar el dolor humano, le entregan un juramento muy especial para que lo tenga presente durante toda su vida. Ese juramento se llama: el juramento de Hipócrates.

Hipócrates
Pero, ¿Quién fue Hipócrates? Hipócrates fue un médico famosa que nació en el lejano país de Grecia hace casi dos mil quinientos años. Su padre también era médico y fue su primer maestro. Hipócrates dedicó su vida al estudio de las enfermedades y a encontrar la manera de curarlas. Leyó todo lo que se había escrito hasta entonces sobre medicina y viajo por Grecia y por muchas ciudades de Asia para aprender lo que los hombres de ciencias sabían sobre medicina.
Por aquellos tiempos los griegos creían en mucho dioses. En la capital de Gracias, que se llamaba Atenas, había un templo dedicado a Apolo. Los griegos consideraban a Apolo como dios de la medicina y los enfermos acudían a ese templo con la esperanza de curarse. Estos enfermos dejaban allí unas tablillas donde contaban la historia de su enfermedad. Hipócrates estudió miles de esas tablillas. Comparando unas enfermedades con otras, aprendió de lo que contaban los propios enfermos.
En el tiempo en que vivió Hipócrates se creía que las enfermedades era causadas por los dioses cuando se enojaban o por los malos espíritus. Pero Hipócrates no estaba de acuerdo con esto. El trató de conocer lo mejor posible el cuerpo humano para poder averiguar cómo se producía la enfermedad, como se desarrollaba, que síntomas mostraba y como podía curarse.
Hipócrates decía que la salud dependía de un equilibrio, de una armonía, que debía existir en el cuerpo. Que esa armonía nace de una fuerza interior que tiene el ser humano y que él llamaba Natura. Hipócrates pensaba que era la propia naturaleza de cada uno la que debía superar la enfermedad. Lo que tenía que hacer el medico era ayudar a esa naturaleza a curarse por sí misma. Hipócrates trabajaba como médico en la ciudad de Atenas, en Grecia, y también enseñaba medicina a sus alumnos. Siempre les aconsejaba que observaran muy bien al enfermo, pues cada enfermo es un caso único. Advertía a sus alumnos que una de las cosas que más perjudica al enfermo es la prisa y la precipitación del médico. Insistía en que el médico debe conocer en detalle cuál es el estado general del enfermo y no fijarse solamente en la dolencia. El médico debía tener en cuenta la región donde vivía el enfermo, como eran el aire y el agua de ese lugar y como se alimentaba el enfermo. Él le daba mucha importancia a una alimentación equilibrada, para ayudar a la naturaleza a evitar enfermedades y superarlas. También recomendaba la vida al aire libre, el ejercicio, los masajes y los baños. También aconsejaba a sus alumnos sobre el comportamiento que debían tener. Decía que el médico debe saber cuándo es el momento adecuado para callar y que debía llevar una vida ordenada, pues eso ayudaría a su buena reputación. Que debía comportarse como hombre de honor con los demás hombres, con una actitud amistosa y serena. Que no debía despreciar a nadie ni ser presuntuoso. Tampoco debía ser de los que ríen fácilmente y están todo el tiempo contentos, porque eso llega a convertirse en algo molesto.
Hipócrates escribió mucho libros sobre medicina y sus alumnos escribieron muchos más con las enseñanzas de su de su maestro.
Aún hoy los estudiantes de medicina leen los libros de Hipócrates. También, muchos de los nombres con que conocemos hoy en día las enfermedades, vienen  de los nombres que les dio Hipócrates. 
Ruinas del Templo de Apolo,
Cuenta la historia o leyenda que en una ocasión hubo una peste terrible en la ciudad de Atenas. Hipócrates logro salvar a mucha gente. Había observado que los obreros que trabajaban con fuego no contraían la enfermedad. Entonces mando encender hogueras por toda la ciudad. También ordeno que se colgaran guirnaldas de plantas y flores olorosas para purificar el aire. Además preparó una medicina que resulto eficaz para combatir la peste. El pueblo de Atenas esta tan agradecido con Hipócrates, que hicieron una estatua de hierros en su honor. Le regalaron una corona de oro y le ofrecieron una pensión para él y su familia mientras vivieran.
Hipócrates murió a los 84 años, después de una vida de estudio y entrega a sus semejantes y rodeado de la admiración y el afecto de su pueblo. Otros dicen que murió a los 109 años. Pero en todo caso logro lo que él acostumbraba decir: Yo no le pido a los dioses riquezas, sino salud, larga vida y éxito.
Cuenta la leyenda que después de su muerte, un enjambre de abejas salió de su tumba y la miel que producían tenía virtudes curativas.
Por todas estas cosas a Hipócrates se le conoce como el Padre de la Medicina y también como Hipócrates el Grande. Pero una de las cosas más valiosas que dejo, fue inculcar a los futuros médicos el sentido del honor y del deber en el ejercicio de su labor humanitaria. Por eso, a sus alumnos les hacía prestar el juramento que aquí publicamos y que se sigue respetando en nuestros días, dos mil quinientos años después. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Formatos para Diplomas en Word

Los Diplomas son documento expedidos por una institucion o autoridad publica, que en su mayoría reconocen los logros, metas u objetivos alc...